El proyecto emblemático de 2009 fue, sin dudas, la construcción de un túnel de baja altura entre Chile y la Argentina, sobre la actual traza del paso Libertadores o Corredor Bioceánico Central, que permitirá la circulación ferroviaria entre los dos países. El proyecto es liderado por Hugo Eurnekian, sobrino de Eduardo Eurnekian.

Esta obra incluye la rehabilitación del servicio ferroviario entre Mendoza y Santiago y permitirá que la capacidad de transporte de carga entre ambos países aumente de los actuales cinco a unos 50 millones de toneladas anuales.

Con el paso de los meses el proyecto fue tomando un gran impulso tanto el gobierno de Brasil, como el de Chile, y por supuesto el de la Argentina se muestran muy interesados en su concreción.

El plan actual toma varios de los tramos del existente, pero, en los lugares de mayor altura -donde el viejo ferrocarril se debía apoyar sobre un mecanismo de cremalleras-será reemplazado por túneles. La idea central es que la conectividad entre Brasil, Argentina y Chile es fundamental para el comercio de la región.

Para el gobierno argentino y el chileno, es una obra de “interés nacional”; en el caso de Brasil, hay razones para mirar el plan con buenos ojos, porque une sus vías férreas; y además, porque en el consorcio empresarial que dio el puntapié inicial al proyecto se encuentra la brasileña Obredecht, constructora que realiza las mayores obras sudamericanas.

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