“Hay que invertir en infraestructura”.

El Presidente de Corporación América comparte su trayectoria, su visión de la Argentina y cómo nuestro país logra la integración regional. Los desafíos de un empresario global en el tercer milenio.

“Nuestra América necesita más infraestructura”.

Al frente de Corporación América, Eduardo Eurnekian es uno de los empresarios más activos y exitosos de la Argentina. El grupo que entre otros negocios maneja los aeropuertos, da empleo a 8000 personas y factura 2500 millones de dólares. Eurnekian apuesta a la infraestructura para integrarnos a la región. En este reportaje habló de su historia personal, su visión de los negocios y lo que nuestro país necesita.

De sus comienzos como simple peón en la empresa textil de su padre sólo queda un lejano pero muy fuerte recuerdo. Pero lo aprendido en aquella época le sirvió, entre otras cosas, para comprar una empresa como Cablevisión por apenas el monto de la deuda que tenía en ese momento, convertirla en un negocio en donde el negocio aún no existía, y venderla algunos años después por 700 millones de dólares. Eduardo Eurnekian nos contó cómo es pasar de peón en una empresa textil a presidente en una corporación multinacional, y de cuáles son los desafíos y oportunidades que enfrenta Argentina – y Latinoamérica- en el nuevo y cambiante contexto económico de principios del siglo XXI.

¿Cuál fue su primer trabajo?

Eduardo Eurnekian: Me acuerdo que fue el 30 de noviembre, le dije a mi padre que había terminado de estudiar. “¿Y qué va a hacer mi hijo?” me preguntó. “Lo voy a pensar hasta marzo – le contesté- y voy a ver qué hago”. Y entonces me dijo: “Bueno mi hijo, mientras usted piensa qué va a hacer hasta marzo, mañana venga a la empresa a trabajar”. Y así empecé, trabajando en el taller, en la fábrica, limpiando el piso, barriendo, siendo peón.

¿Cómo fue esa primera experiencia laboral?

Eduardo Eurnekian: Fue dura porque no me dio el privilegio de hijo. Yo era uno más que estaba allí trabajando a las órdenes del que en esa época se llamaba capataz, el encargado, el jefe de la planta. Me trataba como uno más, tenía que poner etiquetas, hacer embalajes, controlar la mercadería.

¿Qué aprendió de su padre como empresario?

Eduardo Eurnekian: Aprendí que cuando había una pequeña fiesta en casa, en donde se tomaba cerveza o cosas por el estilo, era porque en algo le había ido mal. Nofestejaba lo que le había ido bien, pero ponía buena cara cuando le iba mal.

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