Usted empezó en el sector textil, pero en los años 80 ingresa en un área clave para el desarrollo de las comunicaciones desarrollando Cablevisión en la Argentina, cuando nadie tenía cable y la industria no existía. ¿Cómo surge el negocio de las comunicaciones?

Eduardo Eurnekian: Compré el cable en octubre del año 82, cuando se producen los hechos de las Malvinas y era obvio que iban a explotar las ansias de libertad, de conocimiento. La Argentina fue un país que durante toda su historia tuvo curiosidad de saber qué pasaba en el mundo. Hasta el año 82 precisamente, había sólo un canal de televisión en el interior, el canal 7. Los canales 9, 11 y 13 estaban muy limitados a ciertas áreas geográficas: Capital Federal y capitales de provincias. Ya en los Estados Unidos y en Canadá, el cable tenía un desarrollo visible. Gozar de 15 o 20 canales que llegaban por un cable y ver por vía satélite lo que estaba sucediendo era muy innovador.

¿A quién le compró el cable?

Eduardo Eurnekian: Se lo compré a un Sr. Garrido que en esa época había cableado la zona de La Lucila. Le fue muy mal, no pudo sostener el negocio y yo me imaginé en ese momento el triunfo de Alfonsín, no me pregunte por qué. Digamos que habré sido radical toda mi vida, no lo sé, pero vislumbraba el triunfo de Alfonsín. Me imaginé que con el triunfo de Alfonsín las cosas iban a cambiar mucho.

¿Cuánto pagó por ese cable?

Eduardo Eurnekian: No lo va a creer, pero no pagué nada. Pagué las deudas, porque ese individuo hacía ya dos o tres meses que no le pagaba al personal.

¿Cómo se logra el primer millón? ¿Cómo lo alcanzó usted?

Eduardo Eurnekian: El primer millón siempre se logra debiéndolo, mereciendo el crédito. No te dan un millón porque sí, sino porque lo merecés, porque comprueban algo en vos. El primer millón se logra porque alguien tiene confianza en vos.

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