El Cementerio de Darwin fue inaugurado en octubre de 2009 en homenaje a los soldados caídos en la Guerra de Malvinas, y fue una donación de Eduardo Eurnekian.

El cementerio argentino se encuentra a casi dos horas de camino de ripio desde Puerto Argentino y fue construido en su totalidad en la Argentina continental. La titularidad del proyecto pertenece a la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur y fueron coautores de su diseño los arquitectos Carlos Antonio D’Aprile y Mónica Cordero.

Las estructuras de esta obra fueron premoldeadas y hechas en hormigón armado, con esferas de plástico en su interior para facilitar el traslado. Estas estructuras se sientan sobre 45 bases que fueron prefabricadas especialmente contemplando las dificultades topográficas de la región.

En su parte central, el monumento presenta una cruz de hormigón de 4 metros de altura y 7 toneladas. A sus costados, en la parte derecha, un ermita donde fue colocada la imagen de la Virgen de Luján y a la izquierda una placa de granito negro con una leyenda sobre los héroes dedicada por el pueblo argentino.

En dos muros curvos que tienen 40 metros de extensión cada uno y 2 metros de altura, se colocaron 24 placas hechas de granito negro en las que están grabados los nombres de los 649 soldados caídos en combate.

Frente a la gran cruz de hormigón hay distribuidas 230 cruces de madera de lapacho con sus respectivas placas correspondientes a cada uno de los soldados caídos. Las tumbas identificadas llevan grabados los nombres y apellido, y las no identificadas conservan la leyenda SOLDADO ARGENTINO SÓLO CONOCIDO POR DIOS.

La obra en su totalidad tiene 85 metros de ancho y pesa alrededor de 250 toneladas y su montaje en las Islas Malvinas duró 70 días.

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