Por Jude Webber – Financial Times – desde Chascomús.

Vistiendo guardapolvos blancos y zapatos con fundas protectoras, los empleados se desplazan por el piso celeste de las nuevas y relucientes instalaciones, construidas en el predio donde solía funcionar una antigua fábrica textil.

Las máquinas en lugar de rugir ronronean, y uno siente que está en un hospital esterilizado en lugar de estar ante la presencia de una importante manifestación de la revolución industrial del siglo XXI para Latinoamérica.

Es que Eduardo Eurnekian, uno de los empresarios más exitosos de Argentina, dueño de la empresa Corporación América que opera 49 aeropuertos en siete países latinoamericanos y europeos, divisó lo que considera un nuevo nicho: los semiconductores.

Su inversión ascenderá a $1.2 mil millones en una operación en la que inicialmente se producirán chips para tarjetas inteligentes, como es el caso de las tarjetas de transporte recargables, así como también para los teléfonos celulares, tarjetas bancarias y pasaportes. Pero llegado el momento, el objetivo es abarcar toda la cadena de producción: desde la extracción de la arena sílica, pasando por la fabricación de las obleas de silicio de las cuales se cortan los chips, hasta la producción de los microchips más sofisticados.

Esta tecnología no es nueva, de hecho, la planta, ubicada en Chascomús a 120km (75 millas) al sur de Buenos Aires, producirá transistores, el “elemento fundamental” de los chips, con una separación de entre 350 a 90 nanómetros. Los chips que forman el cerebro digital de los últimos dispositivos, como el iPad, se crean con transistores con separación de tan solo 40nm y por lo tanto son mucho más potentes. Los líderes de la industria, como es el caso de Intel, están produciendo chips con transistores en 22nm.

De todos modos, la empresa Unitec Blue se está promocionando como pionera en la industria de los semiconductores en Latinoamérica, ya que cuenta con capacidad y competitividad para abastecer a la región de chips que pueden utilizarse en una gran variedad de aplicaciones industriales que no requieren el uso de lo último en tecnología de punta.

“No estamos reinventando la rueda”, reconoce Matías Gainza Eurnekian de 27 años, sobrino de Eduardo Eurnekian y excampeón mundial de yachting, que es el Presidente Ejecutivo de Unitec Blue. Para él, el objetivo no es producir con menores costos que Asia, según los expertos esto sería imposible, sino competir a través de otras variables, como los plazos de entrega.

Actualmente él adquiere del exterior las obleas de silicio que contienen chips que se terminan de procesar en planta. En una segunda etapa, Unitec planea tomar las obleas y encargarse ellos mismos de la producción de los circuitos integrados. “Muchas veces, el diseño de la propiedad intelectual es nuestro; otras veces pertenece a los clientes y realizamos la producción según las patentes existentes que ellos nos proporcionan. Tenemos un departamento de desarrollo para los clientes,” afirmó Gainza Eurnekian.

En el año 2012 las empresas argentinas importaron chips por un valor de $980 millones y para este año se estima que dicha cifra aumentará a $1.3 mil millones, dice Matías Gainza Eurnekian, agregando que el mercado brasilero es siete veces más grande. Asimismo el mercado regional desde “México hacia el sur”, donde Unitec planea competir, se estima en un valor de $17 mil millones,  expresa. “Puedo lograr una ventaja importante en términos de logística.”

Matías Gainza Eurnekian piensa suministrarles chips a los fabricantes de productos terminados de Brasil, tales como tarjetas con chips en el interior, al mismo tiempo que vislumbra contratos para proveer de chips para pasaportes al gobierno norteamericano.

Desde hace años Brasil está intentando poner en marcha la industria de los semiconductores, y en la actualidad está apostando fuerte por convertirse en un productor líder de semiconductores en la región. Por el momento cuenta con Ceitec, un fabricante de semiconductores a pequeña escala. Mientras que IBM y EBX, del multimillonario brasileño Eike Batista, están planeando crear una empresa de chips conjunta.

Sin embargo Unitec se está promocionando intensamente como pionera en el sector y Gainza Eurnekian explica: “no hay ninguna planta [en la región] que pueda competir”.

“Creo que hay lugar para un competidor regional, porque no hay ninguna planta de fundición en Latinoamérica,” concuerda Samuel Tuan Wang, vicepresidente de investigación de Gartner, una consultora en tecnología. La mayor parte de los fabricantes de semiconductores contratistas se encuentra en Asia y Estados Unidos, estando la industria global dominada por la taiwanesa TSMC.

En Latinoamérica, la empresa productora de tecnología, Intel, posee una planta en Costa Rica, pero no subcontrata su utilización a otras empresas de chips.

La instalación y montaje de Unitec Blue en Argentina tuvo igualmente sus trabas: las restricciones a las importaciones en Argentina que demoraron la entrega de la maquinaria necesaria procedente de Alemania.

Es el momento ideal para invertir en Argentina. Los activos están baratos.

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